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La heurística de la probabilidad: por qué nuestro cerebro se equivoca al calcular riesgos

  • Foto del escritor: Psicologia Psicax
    Psicologia Psicax
  • hace 18 minutos
  • 3 Min. de lectura

¿Alguna vez has sentido que algo “seguro va a pasar”, aunque objetivamente sea poco probable?¿O al revés: has minimizado un riesgo real porque “nunca pasa nada”?

No es falta de inteligencia ni de información. Es cómo funciona el cerebro humano.

En psicología cognitiva, a esto lo llamamos heurísticas: atajos mentales que nos ayudan a tomar decisiones rápidas… pero que a veces nos llevan a errores sistemáticos.

Una de las más importantes —y más influyentes en la ansiedad, el miedo y la toma de decisiones— es la heurística de la probabilidad.


¿Qué es una heurística?

Las heurísticas son reglas mentales simplificadas que usamos para juzgar situaciones complejas sin tener que analizar todos los datos.

Fueron ampliamente estudiadas por Daniel Kahneman y Amos Tversky, pioneros de la psicología cognitiva y de la economía conductual.


👉 Gracias a las heurísticas:

  • Tomamos decisiones rápido

  • Ahorramos energía mental

  • Podemos movernos en un mundo lleno de incertidumbre

👉 Pero su precio es claro:

  • No siempre acertamos

  • Tendemos a cometer sesgos predecibles


¿Qué es la heurística de la probabilidad?

La heurística de la probabilidad ocurre cuando estimamos la posibilidad de que algo suceda basándonos en percepciones subjetivas, no en datos reales.


En lugar de preguntarnos:

“¿Qué probabilidad estadística tiene esto?”

Nuestro cerebro pregunta:

  • ¿Esto me viene fácilmente a la mente?

  • ¿Lo he visto recientemente?

  • ¿Me genera emoción?

  • ¿Se parece a algo que ya conozco?

Y con eso… saca conclusiones.


Tres formas habituales de error en la estimación de probabilidades

1. Disponibilidad: “si lo recuerdo, debe ser frecuente”.

Tendemos a creer que algo es más probable cuanto más fácilmente lo recordamos.

Ejemplos:

  • Pensar que los accidentes de avión son muy comunes tras ver una noticia impactante

  • Creer que “todo el mundo enferma de X” porque conocemos a dos personas cercanas que lo han vivido

👉 El cerebro confunde impacto emocional con frecuencia real.

2. Representatividad: “si se parece, será eso”

Aquí juzgamos la probabilidad por parecido, no por estadística.

Ejemplos:

  • Pensar que alguien con aspecto “nervioso” tiene un trastorno de ansiedad

  • Asumir que una situación “tiene pinta de acabar mal”, aunque los datos no lo indiquen

👉 Ignoramos la probabilidad base (lo que suele pasar en general) y nos dejamos llevar por la narrativa.

3. Ilusión de control: “si me preocupo, lo evito”

Muchas personas sienten que:

  • Pensar mucho en un riesgo

  • Anticiparlo

  • Preocuparse intensamente

reduce la probabilidad de que ocurra.

En realidad, la preocupación no modifica la probabilidad, pero sí aumenta el malestar.


Heurística de la probabilidad y ansiedad

En consulta, esta heurística aparece constantemente, especialmente en:

  • Trastornos de ansiedad

  • Hipocondría

  • TOC

  • Duelo complicado

  • Trauma

Algunos ejemplos clínicos frecuentes:

  • “Si siento este síntoma, seguro que es algo grave”

  • “Si me relajo, algo malo pasará”

  • “Como ya pasó una vez, volverá a pasar”

👉 El sistema nervioso interpreta posibilidad como certeza.


¿Por qué el cerebro funciona así?

Porque evolutivamente:

  • Era más seguro sobreestimar el peligro que ignorarlo

  • El cerebro está diseñado para prevenir, no para ser estadísticamente preciso

El problema aparece cuando este mecanismo se activa de forma crónica, fuera de contextos reales de amenaza.


¿Se puede entrenar una percepción más realista del riesgo?

Sí, aunque no se trata de eliminar heurísticas (son inevitables), sino de hacerlas conscientes.

Algunas claves terapéuticas:

  • Diferenciar posibilidad de probabilidad

  • Introducir datos reales frente a narrativas internas

  • Observar el papel de la emoción en la evaluación del riesgo

  • Trabajar regulación emocional y corporal, no solo cognitiva

Porque un sistema nervioso activado no calcula bien probabilidades.


Para cerrar

La heurística de la probabilidad nos recuerda algo fundamental:

No vemos el mundo tal como es, sino tal como nuestro cerebro lo interpreta.

Comprender estos sesgos no nos vuelve fríos ni distantes, sino más compasivos con nosotros mismos y con nuestras reacciones.

Pensar que algo puede pasar no significa que vaya a pasar. Y sentir miedo no es una prueba de peligro.

 
 
 

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