Alexitimia: cuando sentir se vuelve difícil de nombrar
- Psicologia Psicax

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La alexitimia es una dificultad para identificar, comprender y expresar las propias emociones.El término proviene del griego: a- (sin), lexis (palabra) y thymos (afecto, emoción), literalmente “sin palabras para las emociones”.No implica ausencia de emociones, sino más bien una desconexión entre la experiencia emocional y la capacidad de reconocerla o comunicarla.
Las personas con alexitimia pueden decir cosas como:
“No sé qué siento, solo sé que estoy mal.”“No entiendo por qué lloro.”“Me cuesta hablar de emociones; prefiero centrarme en lo práctico.”
🔹 No es falta de emoción, sino desconexión
A menudo, la alexitimia no es un “déficit” emocional innato, sino una adaptación. En contextos donde sentir fue peligroso, inútil o desbordante, el sistema nervioso aprende a protegerse desconectando. Esa desconexión permitió sobrevivir, pero con el tiempo se vuelve una barrera para la intimidad, la autorregulación y el bienestar.
Desde la mirada del trauma y el apego, la alexitimia suele ser el resultado de un cuerpo que aprendió a no sentir para no sufrir.
🔹 Manifestaciones frecuentes
Dificultad para poner nombre a las emociones o diferenciarlas entre sí.
Tendencia a interpretar el malestar emocional como síntoma físico (dolor de estómago, presión en el pecho, contracturas…).
Comunicación afectiva limitada o centrada en hechos concretos.
Pobre vida imaginativa o dificultad para conectar con el mundo interno.
Confusión ante las emociones de los demás o respuestas emocionales “planas”.
En muchos casos, las personas con alexitimia no se perciben así: suelen llegar a consulta por ansiedad, somatización, conflictos de pareja o sensación de vacío.
🔹 Raíces posibles
Las causas son diversas y pueden coexistir:
Ambientes familiares fríos, punitivos o poco expresivos, donde sentir no era seguro.
Traumas tempranos, especialmente de negligencia o abuso emocional.
Exigencia y control como forma de evitar la vulnerabilidad.
Modelos de apego evitativos, donde la independencia afectiva se confundió con fortaleza.
En algunos casos, factores neurobiológicos (por ejemplo, en ciertos perfiles del espectro autista) pueden coexistir y potenciar la dificultad para reconocer estados internos.
🔹 Consecuencias emocionales y relacionales
Vivir con alexitimia puede generar:
Aislamiento emocional, dificultad para pedir ayuda o conectar con otros.
Relaciones desbalanceadas, donde el otro siente que “no recibe nada”.
Somatización, al ser el cuerpo quien lleva la carga de lo que no se puede nombrar.
Ansiedad o impulsividad, como resultado de emociones acumuladas sin procesamiento consciente.
Paradójicamente, muchas personas con alexitimia son altamente sensibles, solo que su sistema ha aprendido a encapsular esa sensibilidad bajo una coraza de control.
🔹 Caminos de reconexión
El trabajo terapéutico con la alexitimia requiere tiempo, seguridad y paciencia. No se trata de forzar a sentir, sino de reaprender el lenguaje emocional paso a paso, a través del cuerpo y del vínculo terapéutico. Algunas claves del proceso:
Psicoeducación emocional: aprender el vocabulario de las emociones y su función adaptativa.
Reconexión corporal: prestar atención a las sensaciones físicas como puerta de entrada a la emoción.
Validación relacional: sentir que el otro acoge sin juicio lo que aparece.
Terapias basadas en trauma y apego (EMDR, somática, IFS, DBT, etc.) que facilitan la integración cuerpo-mente.
Prácticas de presencia y compasión (mindfulness, grounding, autodiálogo amable).
La meta no es convertirse en alguien “emocional” o “expresivo”, sino en alguien capaz de sentir con seguridad y autenticidad.
🔹 Una mirada compasiva
La alexitimia no es frialdad ni indiferencia; es una herida antigua que aprendió a protegerse silenciando la emoción. El proceso de sanación consiste en volver a habitarse, reconectando poco a poco con ese territorio interior donde las emociones dejaron de ser un peligro y pueden volver a ser una brújula.
“No sentir no es no tener emociones, es haber aprendido a esconderlas donde nadie pudiera herirlas.”








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